miércoles, 18 de diciembre de 2013

Gun Porn




La tercera entrega antes de navidad, esta vez tocando la temática del sexo.

En esta ocasión y para sorpresa de nadie he realizado un vídeo, y en él aparece una pistola y... poco más. Pero todo tiene su lógica.

La idea detrás de este trabajo no surgió en clase de análisis, sino de Idea y Concepto. Todo a raíz de cierto anuncio de quesos al que describí como "porno para quesos". Cosa que sigo manteniendo, si yo fuera un queso ese anuncio me pondría cachondísimo.

Más adelante, en Análisis, uno de los vídeos que se proyectaron trataba sobre unos personajes con mecanofilia, orientación sexual consistente en sentirse atraído físicamente por coches (o motocicletas, bicis, etc).

Ese día varios compañeros me recordaron la discusión sobre el porno de quesos en Idea y Concepto. Me hizo gracia pensar si esa gente guardaría bajo el colchón números de MaxiTuning en vez del Playboy. Una idea llevó a otra y como a mí me gustan las armas la cosa estaba clara.


EL VÍDEO

El vídeo en sí muestra el proceso de limpieza básica de una Colt 1911A1. Aún así me tomé unas pocas libertades para potenciar la carga estética así que si buscas un tutorial para limpiar tu pistola es más recomendable que busques el consejo de un profesional.

En total, se muestra cómo se despeja el arma (extraer cargador, despejar recámara), desmontaje básico (corredera y cañón), y finalmente la carga y un disparo.

En un principio dudaba entre presentar como trabajo el vídeo solo, el vídeo acompañado de una serie de fotografías, o la serie de fotografías sola. Al final me decanté por el vídeo pero aún así iré colocando por aquí algunas de las fotos (capturas a fin de cuentas) para amenizar el tostón.



Lo primero que se le pasa a uno la cabeza a la hora de hablar de pistolas son símbolos fálicos por doquier. Cosa con la que no estoy del todo de acuerdo. Casualmente una de mis compañeras pasó una encuesta para su trabajo preguntando con qué tipo de objetos asociaríamos a cada sexo. Fue en ese momento cuando me dí cuenta de que por algún motivo asocio los revólveres con el género masculino y las pistolas semiautomáticas con el femenino. A lo mejor es por el género del sustantivo, que se yo. El caso es que ambas si se examinan con atención presentan características asociables a ambos sexos.



Volviendo al vídeo, en él no quise que la pistola se identificara con ninguno de los dos géneros así que intenté mantenerlo todo lo más neutral posible (aún siguiendo siempre los clichés típicos asociados a la sensualidad). Por ese motivo me salté un paso importante a la hora de limpiar una pistola que es el pasar la baqueta por el cañón. Me pareció que si hacía eso ya igualmente podría coger una escopeta y ponerme a trabajar la corredera simulando una masturbación. Podría decirse que no quería poner a una pistola simulando o imitando actividades sexuales humanas, sino acciones que genuinamente resultarían agradables para el arma.



También es esto el motivo por el que me puse guantes de latex en el rodaje. No quería que se viera ni un ápice de carne, la carne no es atractiva para una pistola. Además, así mantenía mas o menos la neutralidad de género: como mucha gente me recuerda a menudo, tengo manos de nena así que en conjunto con los guantes no se podría definir bien si la persona que opera el arma es hombre o mujer, dando lugar a posibles juicios preconcebidos.


Como no podía ser de otra manera, el clímax llega en la forma de un disparo. 


LA REALIZACIÓN

En este vídeo me propuse un nuevo reto: intentar utilizar el mínimo de efectos digitales y/o postproducción. Y de algún modo lo conseguí: a excepción de la ralentización del tiempo y el plano final, los planos están sin retocar. Ni brillo, ni contraste, ni corrección de color ni recorte de encuadre (salvo la escena de las gotas de spray). Lo conseguí con esta instalación infernal:


Como se puede observar, finalmente me he agenciado un buen micrófono (Rode VideoMic Rycote para los interesados, Amazon,  desuento del Viernes negro, 70 leros)

El montaje es básicamente la cámara con su trípode, un foco de luz calida, y sobre la cama un buen trozo de licra negra para hacer las veces de fondo. La cámara está conectada con un cable HDMI al monitor, con la pantalla en grande podia ver bien si lo que rodaba estaba enfocado y reducía un poco los malabares que tenía que hacer ante el objetivo. Rodé a f/5.5, ISO 200, 55mm y a 60 fotogramas por segundo, a diferencia de los 24 usuales.

La idea era usar la máxima exposición posible y zoom para desenfocar bien el fondo hasta que dejaran de distinguirse los pliegues. Rodando a 60 fotogramas por segundo, podría luego reducirlo a 24 (ralentizando efectivamente la velocidad a menos de la mitad) y le daría ese curioso efecto onírico que tienen los vídeos rodados a más de 40 fps. Elegí el foco cálido sobre los de luz blanca por dos motivos: para empezar me fío más de que no explote y quería que la secuencia resultara lo más agradable y "cómoda" en estos fríos de invierno. El color crema de los guantes refuerza esa sensación.


La secuencia de las gotas de aceite cayendo la conseguí simplemente grabando frente al foco y rociando el aire con el spray. Decidí recortarlo porque me parecía que el plano funcionaba mejor con sólo las gotas.

El último plano es el de los efectos especiales. La mayor complicación que tuve fue la de hacer que pareciera creíble que se trataba de un tiro a camara lenta. Utilicé como referencia principalmente este vídeo. 

Ya he hecho muchos fogonazos y similares en vídeos anteriores, pero ninguno tan lento. Usé elementos de las librerías de efectos especiales que no correspondían exactamente a fogonazos, sino a cargas explosivas de mayor dimensión (al ser más grande tardan más en combustirse del todo, eso trasladado a escala pequeña hace parecer que están a cámara lenta), y para el casquillo utilicé una animación 3D de un casquillo dando vueltas.

El problema principal fue la corredera. Para simular que realmente se movía, tuve que hacer un tejemaneje de máscaras que mostraran un movimiento más o menos logico y a la vez ocultaran la corredera real, pero al final resultó una experiencia divertida.



En cuanto al sonido, quise hacer buen provecho de mi reciente adquisición. Las maravillas de los micrófonos de "escopeta" (maravilloso nombre) como este es que graban lo que hay delante suya en un ángulo más o menos cerrado. Así, no me he visto obligado a eliminar ruidos de fondo ni a colocar efectos en postproducción (menos el disparo por supuesto), de lo cual me siento bastante orgulloso.

Para acabar, la música en cuestión es la que aparece en la banda sonora de la película Dredd, en las escenas donde se muestran los efectos de la droga "SloMo". Lo único que hice para adaptarla a mi vídeo fue invertirla (cosa curiosa: suena casi igual escuchada hacia delante que hacia atrás) y estirarla hasta que coincidiera más o menos con las secuencias del vídeo. Un remix chapucero pero hey, yo no soy el técnico de sonido aquí.

Y eso es todo por hoy. Feliz año nuevo.